No quiero “hacer dieta”

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“El lunes empiezo la dieta”, “¿Por qué no comes?”, “¿Estás a dieta?”, “Necesito una dieta”… ¿Por qué “hacer dieta” no es lo normal?

¿A qué nos referimos cuando decimos dieta?

Si se busca en el diccionario de la Real Academia Española (2019), nos encontramos con dos definiciones para “dieta” :

 1) “Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber”, 2) “Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento”.

Socialmente, la primera definición es la más utilizada ya que se percibe la “dieta” como algo anormal, que se lleva a cabo cuando nuestra salud peligra o con fines estéticos. También se la percibe, a nivel social, como el consumo de alimentos saludables y se la relaciona con sacrificio, hambre y mal sabor, es decir, una especie de sufrimiento. Esto nos despierta aún más interrogantes: ¿Por qué consideramos desagradable la alimentación saludable? ¿Por qué la alimentación saludable no es una práctica normal?

Para poder aproximarnos a responder a las interrogantes planteadas, es necesario reflexionar entorno al concepto de alimentación.Entendemos la alimentación como un proceso complejo, que abarca múltiples y diversos factores. El acto alimentario significa mucho más que satisfacer necesidades biológicas, hambre o protegernos/tratar enfermedades; alimentarse conlleva placer y emociones (Ministerio de salud pública, 2016).

La única especie que transforma los alimentos crudos en cocidos y que creó reglas para determinar particularmente lo qué puede consumirse, cómo y cuándo debe ser el proceso es la especie humana; “nuestra humanidad se expresa en nuestro comportamiento alimentario y nuestras cocinas” (Ministerio de salud pública, 2016). En torno a la alimentación,entonces, la humanidad creó diversas normas, prejuicios y beneficios (no estáticos,sino en constante transformación), que configuran de cierta manera los hábitos alimenticios.

A pesar de que alimentarse es una necesidad básica que se practica a diario, muchas personas desconocen el tema. Su carácter esencial, multifactorial y humanizado, la hacen un terreno formidable para intereses de entidades poderosas. Ello resulta evidente al observar la pandemia de enfermedades no transmisibles (ENT) causadas por malnutrición que van en aumento a nivel mundial. Como expresa A. Hurtado (2013): ¨El tipo de hábitos y costumbres que posee una persona, puede ser beneficioso para la salud, pero también puede llegar a dañarla o a influir de modo negativo sobre ella¨.

Por lo tanto, resulta importante para responder las interrogantes formuladas reflexionar sobre la alimentación desde la perspectiva de la complejidad e integralidad. Integralidad ya que para aproximarnos a su comprensión debemos poner en diálogo las múltiples variables que componen la alimentación.

Comenzar a replantearnos las costumbres más básicas, entenderlas como una construcción humana, que por lo tanto, puede estar influida por intereses humanos, es parte de una alimentación saludable. ¿Por qué como esto?, ¿Qué ingredientes tiene? ¿Son buenos para mi salud?, ¿Es lo que requiero?, ¿Qué me puede causar su consumo?, ¿Por qué permiten su venta y comercialización?, ¿Cómo se produce este alimento?, ¿Qué consecuencias tiene en el ambiente?, ¿Quién lo produce?, ¿Por qué lo produce si es perjudicial para la salud de quien lo consume?, ¿Por qué los organismos internacionales que defienden la salud no actúan en contra de esto?, ¿Qué comen nuestros niños?, ¿Qué futuro les dejo si les enseño a alimentarse de esta forma?, ¿Realmente me quiero a mi y a los que me rodean al reproducir y transmitir éstas costumbres alimentarias?. 

Generar pensamiento crítico con base a esta problemática puede representar el comienzo de la lucha del pueblo por su salud, por su soberanía alimentaria. Para liberarse de intereses ajenos, dejar de enriquecer a quienes nos enferman y matan, y por quienes si no pensamos, terminará con las futuras generaciones. 

Basta de dietas, alimentarse de forma adecuada es un derecho. 

Por: Lic. Nut. Ana Lia Pardo Penido

Contacto: liapardo1@gmail.com

Bibliografía

  •  Hurtado, A. (2013). “La salud” . Valencia: Universitat de Valencia, Facultad de Magisterio. Recuperado de: https://www.uv.es/hort/alimentacion/alimentacion.html  
  •  Ministerio de Salud (2016) , “Guía alimentaria para la población uruguaya”. 

             Recuperado de:    https://www.paho.org/uru/index.php?option=com_docman&view=download&category_slug=publications&alias=516-guia_alimentacion-2016-6&Itemid=307 Real Academia Española (2019), “Diccionario de la lengua española”. Recuperado de: https://dle.rae.es/?id=DiU68a5|Did4M1I

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