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Repercusiones del incendio en carcel de Rocha

carcelrochaDespués del fuego

“Que no digan que las filmaciones no son claras, porque son claras. Estamos muertos, estamos muertos igual que la gente que falleció”, gritaba un preso asomado a una ventana desde la cárcel de Rocha. Detrás de las rejas, 30 mujeres respondían que por favor no se amotinaran.

Por: Nausícaa Palomeque

Eran madres, hermanas, amigas de alguno de los 12 presos que murieron en el módulo 2 de la cárcel de Rocha, el jueves 8 de madrugada. El resto sufrió quemaduras, tres están graves y están internados en el Centro Nacional de Quemados, en Montevideo. Se trata del incendio con más muertes en la historia de las cárceles uruguayas.

La mayoría de los presos del pabellón 2 eran jóvenes. El menor tenía 19 años y el mayor 43. En la misma celda convivían presos que habían cometido diferentes delitos: hurtos, rapiñas, receptación, tráfico de estupefacientes y homicidio.

Todavía no se sabe por qué no pudieron salir a tiempo los presos ni cómo fue la actuación de la policía de la Cárcel. El caso está siendo investigado por la justicia de Rocha, por el juez Vital Rodríguez.

Durante las dos marchas que se hicieron en la ciudad de Rocha, la gente repitió una y otra vez lo mismo: que sus familiares no eran inocentes, que estaban cumpliendo una condena en la cárcel, que en Uruguay no hay pena de muerte y que los presos no deberían morir asfixiados en un incendio.

Hoy, el peligro de otro incendio continúa para los presos de Rocha y para la mayoría de la población reclusa de todo el país. El informe del comisionado de las cárceles, Álvaro Garcé, sostiene que la “población carcelaria de Rocha permanece en alto riesgo”, que “más allá de la causa ocasional del incendio, este es consecuencia de una situación objetiva de riesgo, que debe suprimirse”. Además, afirma que la “posibilidad de incendio cierto afecta al 80% de la población carcelaria del país”, sobre todo, en aquellas donde hay “ranchadas”, las frazadas que utilizan como carpas, para tener privacidad en la celda.

La cárcel de Rocha es la segunda más hacinada del país. Está habilitada para alojar a 50 personas, pero en el momento del incendio había 133 presos. Hasta hay un contenedor en el medio del patio donde viven reclusos. El módulo 2, donde fue el incendio, tiene cuatro por siete metros de tamaño y una capacidad para ocho personas, pero el jueves de madrugada, había 20 personas.

Al otro día

La cárcel ocupa una manzana, ubicada a dos cuadras de la plaza de la ciudad de Rocha. Es un edificio antiguo y muy deteriorado, de finales del siglo XIX. La reja de afuera es vieja y se mueve. Según confirmó Bomberos, el edificio no tiene habilitación de esa Dirección ni habilitación eléctrica. Tampoco tiene vidrios en las ventanas y las cámaras sépticas se desbordan.

El viernes, desde la calle, se veía una pared quemada y en una de las ventanas del pabellón 2 había una flor roja.

Uno de los ocho reclusos que sobrevivió al incendio quiso dar su versión, pero en forma anónima. Cuando se lo entrevistó, no estaba en la cárcel. Dijo que no podía dormir y que lo único que quería era abrazar a los compañeros de la cárcel. “Se prendió fuego una estufa, se le cayó a un compañero arriba de la ropa. Yo estaba durmiendo, me desperté entre llamas. Gritábamos a la guardia y nunca respondía. Bajaba y subía, bajaba y subía el guardia y nunca nos abría. Decía que el comandante de turno no le permitía. Pensaban que era un motín, que era un juguete adentro de la cárcel”.

Contó que la celda estaba llena de material combustible. Las paredes tenían los cables pelados, había calentadores prendidos, había naylon en las ventanas y frazadas.

Esa realidad no cambió tras el incendio. Los presos siguen haciendo ranchadas, se siguen usando frazadas, colchones y cartón para dividir internamente las celdas. También siguen usando los calentadores, hechos con ladrillos y resistencias.

De tarde, al término de la visita, un grupo de mujeres salía de la cárcel. Una de ellas era amiga de uno de los reclusos que murió. Así describió el clima adentro del penal: “Todo el mundo callado, nadie quiere mirar, taparon todo con frazadas, para que no se vea. Las paredes están todas negras, partidas del mismo calor. No quedó nada. Están todos con miedo, ellos sentían cómo se quemaban ¿no vas a sentir a doce personas que se están quemando cuando gritan? El olor. Están con miedo, ¿qué seguridad les da que no vuelva pasar algo así y mueran todos?”.

Cuestión de tiempo

Los tiempos no están tan claros. El jefe de Policía de Rocha, Alcides Caballero, dijo que se enteraron del incendio “próximo a las 3” de la mañana, pero el informe del comisionado dice que fue más tarde, a las 3.30.

Bomberos confirmó que el llamado desde la Cárcel a Bomberos fue a las 3.43.

Bomberos afirma que el camión cisterna estaba en la calle y que llegó a los tres minutos, a las 3.46 de la madrugada. Según la versión que se considere, la atención llegó 15 o 40 minutos después de iniciado el incendio. Esa es una de las claves de la investigación judicial.

A nivel oficial, la Policía dice que la gestión fue correcta, que actuaron de inmediato y que evitaron que el fuego se expandiera más. El jefe de Policía de Rocha, Caballero, dijo que no podía dar más información, porque estaba en proceso de investigación judicial y que tampoco se podía ingresar a la cárcel.

El ministro del interior, Eduardo Bonomi, estuvo en la cárcel después del incendio. En entrevista en No toquen nada, de Océano Fm, dijo que la Policía actuó enseguida y que la filmación de un preso en su celular indica que el procedimiento fue rápido. Bonomi dijo que tiene más información, pero que forma parte de la investigación. Para él, las demás versiones son opiniones equivocadas. “No duró ni hora y media ni 20 minutos. Si hubiera demorado eso, morían todos”, afirmó.

La versión de los presos y familiares consultados es distinta. En Rocha, todos los consultados por No toquen nada afirmaron que la Policía demoró en atenderlos, que un guardia intentó abrirles, pero su jerarca no lo dejó, porque no tenían autorización y temían un motín. Dijeron que demoraron demasiado y que si hubieran llegado a tiempo, se habrían salvado. Según ellos, el guardia encargado de las llaves terminó rompiendo el candado con un martillo.

El joven entrevistado que sobrevivió al incendio dijo que se salvó de milagro, porque en el baño no había más lugar y se quedó cerca de la puerta: “Los que veían que no les iban a abrir se fueron para el baño. Yo me puse en el portón y respiraba, no tiene marco el portón y entra un poco de aire, eso lo usé para respirar. Me tiré en el piso y el fuego y el humo que venía…”. Según su versión, la policía demoró casi una hora en llegar: “demoraron como una hora, ya era tarde, había demasiada gente sufriendo”.

El informe del comisionado parlamentario de cárceles, Álvaro Garcé, dice que todavía no hay una conclusión definitiva sobre la actuación de todos los policías de la Cárcel y que se está investigando. Según el documento, el comisionado entrevistó a cuatro presos que sobrevivieron al incendio y las versiones se contradicen: dos denunciaron demoras en la Policía y dos dijeron que la Policía actuó lo más rápido posible.

También sostiene que se está investigando la existencia o no de una orden de retrasar la apertura de la cárcel hasta contar con una autorización y que, por seguridad, el jefe de guardia de la cárcel fue relevado de su función y está trabajando en otra dependencia.

Fuente: 180.com.uy

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